¿Cómo incide el feminismo en las calles?
Las mujeres andamos con actitud “en guardia” o defensivas
en las calles. La ola feminista empoderó a las mujeres y ya no agachan la
cabeza al pasar en frente de un grupo de hombres. Algunos se alejan, otros se
disculpan. El cuidado, la conciencia y la paranoia…
Se da en los barrios o en calles desiertas o semi desiertas.
Pero también en el centro de la ciudad. Sentir a nuestras espaldas, cerca, la
presencia de alguien, un varón, puede inquietar. Retardamos el paso para
que avance o giramos para chequear o increpar, si hiciera falta. Caminamos
alerta. ¿Rebote de la ola feminista? Es polémico. Es real.
Me ocurrió un par de veces y a amigas también. Señores o
jóvenes que se alejan rápidamente si quedamos “casi pegados” en la oscuridad o
en la soledad de la calle. El otro día, incluso, un chico cruzó de vereda.
Percibió mi actitud en guardia. Otro murmuró “disculpame”,
mientras se adelantaba y alejaba rápido.
Antes hablábamos de llevar bien apretada la mochila,
esconder la billetera o el celular, para evitar al “descuidista” que
mete la mano en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero. Incorporamos
actitudes “defensivas” o de precaución para protegernos.
También aprendimos a usar el celular para
defendernos ante un posible acosador o abusador, en la calle o donde
fuera, cuando las barreras de seguridad, educativas o sociales que deberían
funcionar, fallan.
En cualquier caso, no está bueno
estigmatizar. Ni andar paranoico. De ningún lado. Ahora los
varones caminan diferente. ¿Malo o bueno? ¿Cambio de época? ¿Empieza otra forma
de cuidarnos?
Es sutil. Es finito el cambio. Pero existe. Y podemos
hacer la diferencia. Trabajar juntos. Generar conciencia desde
chicos, educar. Varones, mujeres, todos y “todes”.
Fuente: Clarín

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